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Everton protege a Iliman Ndiaye ante el interés de Manchester United

Everton blinda a Iliman Ndiaye ante el interés de Manchester United con un precio “prohibitivo”.

El mercado aún no ha explotado, pero en Goodison Park ya han encendido las alarmas. Everton ha decidido blindar a Iliman Ndiaye con una tasación “prohibitiva” después de que Manchester United haya sondeado seriamente la opción de lanzarse a por el delantero este verano. Y David Moyes, lejos de abrir la puerta, la ha atrancado.

Carrick se mueve, Everton se cierra

Con Michael Carrick ya confirmado como técnico permanente tras firmar una temporada que le ha devuelto la Champions League a Old Trafford, el United ha pasado del análisis a la acción. El plan es claro: reforzar todas las líneas. El centro del campo es la prioridad inmediata, con Ederson preparado para llegar desde Atalanta, pero la delantera no se queda atrás en la lista de tareas.

En esa hoja de ruta aparece el nombre de Igor Thiago, punta de Brentford, como una operación en marcha. Y, algo más arriba, el de Iliman Ndiaye, uno de los jugadores más atractivos del Everton actual por talento y polivalencia.

El internacional senegalés, de 26 años, está en plena preparación para el Mundial y vive un pulso contractual con el club de Merseyside. Su negativa a firmar una renovación sin cláusula de salida ha abierto una rendija que grandes como United y Liverpool han detectado de inmediato. Ambos buscan un atacante zurdo que pueda partir desde banda, y Ndiaye encaja en ese molde.

Un comodín ofensivo en plena madurez

Llegado a Everton desde Marseille en 2024 por apenas 15 millones de libras, Ndiaye se ha convertido en una pieza clave para Moyes. Aunque la mayoría de sus minutos la pasada campaña los firmó desde la banda derecha, el senegalés también actuó en 11 partidos por la izquierda. Terminó el curso con seis goles y tres asistencias, números que, sin ser deslumbrantes, reflejan su impacto en un equipo en reconstrucción y su capacidad para adaptarse a distintos roles ofensivos.

Esa versatilidad es exactamente lo que seduce a Carrick y a los responsables de fichajes del United. Un jugador capaz de atacar por ambos costados, de conducir, asociarse y aparecer por dentro. Un perfil que escasea y se paga caro en la Premier League actual.

Everton lo sabe. Y ha decidido actuar en consecuencia.

Un precio pensado para asustar

Según The Athletic, el club de Merseyside ha fijado una valoración que, más que invitar a negociar, pretende disuadir. Para empezar a hablar de Ndiaye, Everton exigiría alrededor de 69 millones de libras, unos 80 millones de euros. Una cifra que no nace de la nada: en Goodison miran al reciente traspaso de Anthony Gordon a Barcelona desde Newcastle United por 70 millones de libras como referencia directa del mercado.

El mensaje es nítido. Si alguien quiere tentar a Ndiaye, tendrá que hacerlo a precio de estrella consolidada. No de oportunidad de mercado.

El trasfondo económico también pesa. Everton necesita vender este verano para cuadrar cuentas y financiar nuevas incorporaciones. Pero incluso en ese contexto, Ndiaye aparece en una categoría aparte.

Moyes, tajante: “El último que vendería”

La postura de David Moyes no admite interpretaciones. El técnico escocés, que ha visto cómo el club ha tenido que desprenderse de piezas importantes en los últimos años para sobrevivir financieramente, se agarra a Ndiaye como uno de los pilares de su proyecto.

En abril, cuando ya se empezaban a escuchar rumores sobre una posible salida, fue contundente al ser preguntado por el senegalés: lo definió como “la última persona” a la que pondría en el mercado. Y no se quedó ahí. Recordó la dificultad creciente para construir equipos competitivos mientras la presión por resultados inmediatos se dispara y los mejores jugadores se convierten en moneda de cambio.

Ndiaye, pese a haber rechazado varias ofertas de renovación en los últimos 12 meses, sigue teniendo contrato con Everton para tres años más. El club, no obstante, quiere ampliarlo y mejorar sus condiciones. Él, por ahora, resiste sin firmar nada que no incluya una vía de escape clara.

Ahí nace el choque: un futbolista que busca control sobre su futuro frente a un club que no está dispuesto a regalarlo, y mucho menos ahora que los gigantes de la Premier empiezan a rondar.

El tablero de Old Trafford

En Manchester, la situación se observa con calma, pero con atención. El precio marcado por Everton puede frenar un ataque directo, sobre todo con otras prioridades ya en marcha y más objetivos en la lista para reforzar las bandas. Ndiaye no es el único extremo que figura en la agenda de Carrick.

La cuestión es cuánto está dispuesto a arriesgar el United por un jugador que, a día de hoy, no fuerza la salida y cuyo club no tiene ninguna urgencia deportiva por vender. Para Everton, el senegalés es proyecto. Para Ndiaye, este verano puede ser un punto de inflexión en su carrera.

La próxima jugada no depende solo del dinero, sino de hasta dónde está dispuesto a llegar cada parte. Y, en un mercado en el que un solo movimiento puede desencadenar una reacción en cadena, la pregunta es inevitable: ¿será Ndiaye la primera gran ficha que caiga o el símbolo de que Everton ya no está dispuesto a ceder a la presión de los gigantes?

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