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Everton vs Ipswich Town: duelo por el noveno puesto

Everton e Ipswich Town se citan el 19 de septiembre de 2026, a las 15:00, con algo más que tres puntos en juego. Noveno contra décimo en la Premier League, dos equipos separados por un suspiro en la tabla y por estilos que chocan de frente: la solidez creciente de los de David Moyes ante la vocación ofensiva —y a veces suicida— del bloque de Gary O'Neil.

Un Everton que no pierde… pero tampoco despega

El conjunto de Moyes llega invicto en sus últimos cinco partidos oficiales: dos victorias, tres empates, ocho goles a favor y solo tres en contra. Números que hablan de control, de un equipo que se ha vuelto difícil de derribar, aunque todavía le cueste cerrar partidos.

Su última salida fue un triunfo corto pero contundente en mensaje: 1-0 ante Wolverhampton Wanderers en la Carabao Cup, con portería a cero y la sensación de que el plan se ejecuta cada vez con menos fisuras. En la Premier, eso sí, la historia es otra: tres empates seguidos. 0-0 frente a Tottenham, 2-2 contra Manchester United y 1-1 ante Bournemouth. Mucho trabajo, mucha estructura… y la sensación de que falta un golpe más de colmillo en los metros finales.

Moyes tiene un once muy definido para este choque. Jordan Pickford bajo palos; James Tarkowski y Jarrad Branthwaite como eje de una defensa en la que Vitaliy Mykolenko y Ainsley Maitland-Niles ofrecen recorrido por fuera. En la sala de máquinas, Kiernan Dewsbury-Hall y James Garner dan equilibrio y pase, con Harrison Armstrong y Tyrique George aportando piernas y agresividad. Arriba, Brennan Johnson y Thierno Barry amenazan al espacio y en uno contra uno.

Las bajas condicionan poco el plan del técnico escocés: Christian Noergaard y Merlin Roehl están lesionados y descartados, pero no hay sancionados en el conjunto local. El bloque está casi completo. Y eso, en un tramo tan cargado, es oro.

Ipswich, goles a raudales… en las dos áreas

Enfrente aparece un Ipswich imprevisible. Capaz de marcar diez goles en sus últimos cinco partidos… y de encajar doce en ese mismo tramo. El equipo de O'Neil no se esconde: ataca con muchos, se expone, vive en el filo.

Su racha reciente lo resume todo. Viene de caer 2-4 ante Arsenal en la Carabao Cup, un resultado que destapa todas sus grietas defensivas. Pero justo antes había asaltado el campo de Crystal Palace con un 2-3 vibrante en liga. Cuando se suelta, hace daño. Cuando pierde el orden, sufre.

O'Neil confía en Kjell Scherpen como guardián del arco. Por delante, una defensa con Leif Davis, Jacob Greaves, Issa Diop y Dara O'Shea que mezcla altura, físico y salida de balón, pero que todavía no encuentra la estabilidad que pide la categoría. En el medio faltan piezas clave: Jack Taylor, Emersonn y Azor Matusiwa están lesionados y se caen de la convocatoria. Ninguna sanción, al menos, para completar el resto de la lista.

La incógnita no está en la propuesta ofensiva, sino en cuánto será capaz Ipswich de resistir las fases de dominio de Everton sin desmoronarse atrás.

Un historial reciente que favorece a Ipswich

La memoria inmediata entre ambos no sonríe precisamente a los de Goodison. El último cruce en Premier, en mayo de 2025 en el Hill Dickinson Stadium, acabó 2-2, un intercambio de golpes que dejó la sensación de que Ipswich se siente cómodo en partidos abiertos.

Meses antes, en octubre de 2024, Ipswich había dado un golpe serio: 0-2 a domicilio ante Everton. A partir de ahí, los números son claros. En los cinco enfrentamientos registrados entre ambos, Ipswich suma dos victorias, Everton solo una y dos empates completan el balance. Once goles repartidos, pero la balanza competitiva se inclina hacia el lado visitante.

Everton llega con más empaque actual, más solidez, pero el pasado reciente avisa: este rival no se le da especialmente bien.

Dos estilos, un mismo objetivo

La clasificación añade un punto de tensión. Everton es noveno, Ipswich décimo. Un triunfo local consolidaría a los de Moyes en la zona media-alta, reforzando la narrativa de un equipo en construcción pero ya fiable. Una victoria visitante, en cambio, podría cambiar el relato de Ipswich: de conjunto desordenado pero divertido a serio aspirante a incomodar a cualquiera en la mitad alta.

El choque se dibuja como una batalla entre la estructura y el vértigo. Entre un Everton que ha aprendido a defender su área —dos porterías a cero en los últimos cinco partidos— y un Ipswich que vive de la puntería, aunque pague caro cada desajuste.

La pregunta es sencilla y brutal: ¿pesará más la solidez de los de Moyes o la capacidad de Ipswich para convertir cualquier partido en un ida y vuelta salvaje? La respuesta, esta vez, no llegará en la pizarra, sino en 90 minutos que pueden marcar el tono del resto de la temporada para ambos.