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FIFA aumenta el pago a clubes: 355 millones de dólares por jugadores

La FIFA abrió la chequera. El organismo anunció que su Programa de Beneficios para Clubes alcanzará los 355 millones de dólares, unos 306 millones de euros, una subida del 70% respecto a lo repartido por la Copa del Mundo de 2022 en Qatar. El mensaje es claro: el Mundial crece, el negocio se dispara y los clubes, que ponen a los futbolistas, quieren una parte mayor del pastel.

No es casualidad. La FIFA calcula que sus ingresos totales de este año serán un 56% superiores a los de 2022 y que, en el ciclo de cuatro años hasta 2026 —que incluye el nuevo y ampliado Mundial de Clubes de 2025—, recaudará un 72% más que en el periodo anterior. Más partidos, más ventanas comerciales, más dinero en juego.

Un Mundial más grande, un reparto más grande

El torneo también se estira en el campo. El Mundial pasa de 36 a 48 selecciones, de 64 a 104 partidos y de 29 a 39 días de competición. Un calendario más cargado que impacta directamente en los clubes, obligados a gestionar esfuerzos, lesiones y viajes. Esta vez, al menos, la compensación económica también da un salto.

El fondo de 355 millones se reparte en tres bloques. El principal, de 250 millones de dólares, se reserva para compensar a los clubes por la presencia de sus jugadores en la fase final. La FIFA ha calculado que el pago mínimo será de 5.000 dólares por día y por futbolista durante su estancia en el Mundial, aunque advierte de que las cifras definitivas se cerrarán una vez concluya el torneo.

Los pagos se harán “por jugador y por día”, teniendo en cuenta tanto la inclusión en la lista definitiva como la duración real de la participación de cada uno en la competición. Es decir, no solo cuenta estar convocado, también cuánto tiempo se permanece en el torneo.

La gran novedad: dinero también por la fase de clasificación

El segundo bloque, de 100 millones de dólares, marca un cambio de era. Por primera vez, los clubes recibirán compensación por las apariciones de sus futbolistas en la fase de clasificación para el Mundial. Hasta ahora, ese desgaste no tenía retorno directo para las entidades.

La FIFA ha fijado un pago de 2.362 dólares por cada jugador incluido en una lista de partido en los 905 encuentros clasificatorios, además de 10 amistosos por cada uno de los tres países anfitriones, que no disputan eliminatorias al estar ya clasificados. Es una cifra muy concreta, pensada para cubrir un volumen masivo de partidos repartidos por todo el planeta.

El tercer tramo del fondo, de 5 millones de dólares, se destinará a costes administrativos. Cualquier remanente, según el organismo, se dirigirá “al beneficio del fútbol de clubes a nivel global”. Un mensaje que encaja con el discurso oficial de expansión del juego y de redistribución, aunque el foco real está en el impacto sobre las grandes ligas y las potencias europeas, principales proveedoras de talento.

Gianni Infantino, presidente de la FIFA, defendió el programa como “otro beneficio del Mundial ampliado”, subrayando que permite ofrecer “más apoyo a todo el ecosistema del fútbol” y, en especial, a los clubes que aportan a los jugadores que brillan en el escenario más grande del deporte.

Cláusulas, traspasos y reemplazos: el dinero sigue al jugador

La letra pequeña también cuenta. Los pagos se basarán en el club en el que esté inscrito cada jugador en el momento en que se anuncien las listas definitivas para el Mundial. Sin embargo, la FIFA ha previsto excepciones: hay disposiciones para los futbolistas que cambien de club durante el torneo y para los sustitutos que entren en la convocatoria por lesión u otras causas.

En un mercado cada vez más dinámico, donde un traspaso puede cerrarse en plena concentración, esas cláusulas serán clave para evitar conflictos entre entidades. El dinero no solo sigue al balón; ahora seguirá también con precisión el rastro de cada ficha federativa.

La pregunta ya no es si el Mundial es rentable. Lo es más que nunca. La cuestión, a partir de ahora, será cuánta de esa riqueza acaba realmente en los clubes que sostienen el calendario, forman a los jugadores y pagan el precio físico de un fútbol que no deja de acelerar.

FIFA aumenta el pago a clubes: 355 millones de dólares por jugadores