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Hansi Flick enfrenta dilema en la portería del Barcelona sin Joan Garcia

El Barcelona viajará a Sevilla sin Joan Garcia. El guardameta sufrió un problema en la rodilla ante el Racing Santander y Hansi Flick ha decidido dejarlo fuera de la convocatoria para el duelo en el Ramón Sánchez-Pizjuán. No es una lesión grave, pero sí lo bastante incómoda como para no arriesgar.

La consecuencia es inmediata: se abre una puerta y se cierra un secreto. Con Garcia fuera, la portería será cosa de Wojciech Szczesny o Dominik Livakovic. El técnico, sin embargo, se negó a enseñar las cartas.

“Lo sabréis mañana”, zanjó, cortante, cuando le preguntaron quién será titular.

Decisión consensuada y mensaje claro

Flick insistió en que la elección de dar descanso a Joan Garcia no fue un impulso suyo, sino una resolución compartida con el cuerpo médico.

“Siempre tomamos las decisiones juntos. Cuando los doctores nos dijeron qué tenía –no es muy grave, pero necesita descansar– decidimos que debía parar”, explicó el alemán.

Nada de dramatizar. Pero tampoco de forzar. El calendario aprieta y el técnico quiere a su joven portero sano cuando llegue el tramo decisivo.

Szczesny o Livakovic: experiencia contra alternativa de lujo

La gran cuestión está ahora bajo palos. Szczesny parte con una ventaja evidente: jerarquía y peso específico en el vestuario, tras ser una pieza clave en el título de La Liga de la temporada pasada.

Flick no lo ocultó: “Ganamos La Liga con Szczesny; fue en gran parte gracias a él. Para nosotros es un portero fabuloso, con una enorme experiencia”.

El polaco, sin embargo, llega señalado por un error grave ante el Racing. El entrenador reconoció que el asunto ya se habló puertas adentro.

“Ya le he dicho que todos cometemos errores. Él lo hizo y lo sabe; no volverá a pasar”, comentó. Tema cerrado hacia fuera, pero con mensaje interno.

Al mismo tiempo, el técnico se encargó de blindar la confianza en Dominik Livakovic, al que considera mucho más que un simple suplente.

“Con Dominik Livakovic también tenemos un portero de primer nivel, así son las cosas. Puede jugar, está listo para jugar, y eso es lo que tenemos que valorar”, subrayó.

Entre la seguridad que da Szczesny y la opción fresca de Livakovic, Flick se reserva el derecho a decidir en el último momento. Siempre con una idea por encima de cualquier nombre: “Miramos lo que es mejor para el equipo, no para un jugador”.

Un Barcelona distinto vuelve a un escenario incómodo

El Barcelona regresa al Sánchez-Pizjuán con una herida reciente: la derrota del curso pasado en el mismo escenario. Flick, no obstante, ve a su equipo en otra dimensión.

“Ahora estamos a un nivel diferente al del año pasado”, aseguró. Pero rebajó cualquier exceso de confianza con una frase que repite como mantra: “Cada partido empieza 0–0”.

Sevilla, en casa, aprieta. Defiende al hombre, sube líneas, incomoda. Flick sabe dónde estará la batalla: “Ellos van a presionar. Para nosotros será importante jugar con confianza y sacar el balón hacia las bandas”.

El plan es claro: evitar el embudo por dentro, respirar por fuera y golpear cuando el rival se desordene.

El calendario no perdona: la recuperación como arma

En la mente del técnico no solo está Sevilla. Hay una serie de partidos encadenados que obligan a hilar fino con las cargas físicas. Flick lo tiene muy presente.

“Trabajamos en eso cada día. La recuperación es una parte muy importante y estamos gestionando muy bien la carga. Eso es lo que tenemos que seguir haciendo. Para mí, esa es la clave”, explicó.

La idea es simple: rotar, dosificar, llegar vivos. “Tenemos muchos partidos por delante y debemos tener siempre en cuenta la recuperación”, insistió.

Adeyemi, velocidad y carácter

Entre tanta gestión, aparece una figura en pleno crecimiento: Karim Adeyemi. El alemán se ha ganado elogios tanto por lo que ofrece en el césped como por su impacto en el vestuario.

“Es muy rápido, no sé si el más rápido que he entrenado. Alphonso Davies es similar”, comparó Flick, antes de detenerse en lo que más valora: “Es un buen chico, una buena persona, y tiene mucho respeto por el vestuario. Todos le quieren muchísimo. Sus actuaciones lo hacen todo más fácil”.

El técnico fue más allá: “Estoy muy contento de que nos eligiera. Voy a confiar en él y estoy al 100% con Karim. Veremos más partidos como el del miércoles”.

Una declaración de fe que coloca al atacante en el centro del proyecto inmediato.

Rotaciones, Gabriel Jesus y un vestuario exigido

La palabra “rotación” no desaparecerá del diccionario de Flick. Tampoco en lo que respecta a Gabriel Jesus, al que el entrenador también maneja con cuidado.

“Ya veremos, pero tenemos que seguir haciendo cambios para gestionar los minutos de cada jugador”, señaló. Sobre el brasileño, dejó una pista: “Era importante que descansara contra el Racing. Por ahora, es todo lo que puedo decir”.

El mensaje es claro: nadie tiene la titularidad blindada, pero todos están en la ecuación.

Donde Flick se mostró más duro fue al hablar del ambiente y el nivel global del grupo. No se conforma.

“No es solo mi trabajo, sino el de todo el cuerpo técnico. Trabajamos juntos, con energía positiva”, empezó. Luego, bajó el pulgar: “Para ser sincero, no estoy del todo contento con esto ahora mismo porque estamos empezando el proceso y hay margen de mejora. No estoy al cien por cien satisfecho porque siempre exigimos mucho y tenemos que mejorar cosas”.

Es una advertencia interna: lo logrado no basta, lo que viene exige más.

Raphinha, el ‘9’ que enciende la presión

En medio de todos esos ajustes tácticos y emocionales, Raphinha se ha convertido en una pieza clave en un rol que, sobre el papel, no era el suyo: el del ‘9’ que inicia la presión.

“Si miras las dos últimas temporadas, siempre empezábamos la presión con el ‘número 9’. Y él tiene ese hambre, ese impulso y esa actitud para iniciar la presión exactamente como la necesitamos”, explicó Flick.

El brasileño no solo suma en ataque. Marca el tono sin balón. “No solo es excelente en ataque, también lo es en defensa. Es el que inicia la presión. Como capitán, marca el camino y el resto le sigue”, remató el técnico.

En Sevilla, sin Joan Garcia y con la incógnita en la portería, el Barcelona se jugará algo más que tres puntos: la confirmación de que este equipo, como asegura Flick, ya vive en “otro nivel” o la constatación de que todavía le queda un buen trecho por recorrer.