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Florentino Pérez promete un fichaje de 150 millones y ataca a Riquelme

En plena precampaña electoral y con el ambiente enrarecido en los despachos del Santiago Bernabéu, Florentino Pérez decidió dejar de jugar a la defensiva. El presidente de Real Madrid, invitado al programa de televisión Horizonte, abrió la puerta del vestuario del futuro y lanzó un mensaje rotundo: ni Erling Haaland ni Harry Kane están en la agenda… pero se acerca un bombazo de 150 millones de euros.

“No es Erling Haaland ni Harry Kane”, zanjó Florentino, tajante, al ser preguntado por los dos nombres que llevan meses orbitando alrededor del club blanco. Nada de medias tintas. Nada de guiños ambiguos. Descartó a los dos delanteros estrella y, acto seguido, elevó la tensión del mercado con una frase que sonó a aviso al resto de Europa.

El presidente reveló que el club ultima un fichaje de enorme calibre. Habló de un jugador tasado en 150 millones de euros y de un anuncio previsto para la próxima semana. No dio nombres, no dejó pistas, pero sí una cifra: “Sería el traspaso más alto que ha pagado nunca Real Madrid. Al menos 150 millones”. Un golpe sobre la mesa en mitad de una campaña en la que su rival, Enrique Riquelme, ha prometido precisamente lo que Florentino niega: llevar a Haaland al Bernabéu.

Tres nombres cerrados… y un gran objetivo en Champions

Florentino no se quedó en generalidades. Se atrevió incluso con una minilista de refuerzos. “Puedo hablar de tres fichajes: [Jose] Mourinho, [Ibrahima] Konate y [Denzel] Dumfries. Pero habrá más”, deslizó, dibujando ya un proyecto con líneas muy marcadas: un técnico de peso, un central de jerarquía y un lateral de recorrido.

El punto de inflexión llegó cuando detalló su próximo movimiento: “El martes voy a hacer una oferta importante a un gran equipo de Champions por un gran jugador”. Una frase corta, pero cargada de intención. El mensaje es claro: Real Madrid no piensa esperar a que pase la tormenta electoral para moverse en el mercado. El club quiere marcar el ritmo, no seguirlo.

Mientras tanto, la figura de Riquelme planea sobre cada palabra. El candidato opositor ha construido buena parte de su discurso sobre la promesa de Haaland. Florentino respondió con dureza: negó cualquier negociación y desnudó la propuesta de su rival. “Todos lo han desmentido: su padre, su agente y el club. Es un farol. Es una candidatura llena de faroles”, disparó.

Conspiraciones, heridas antiguas y unas elecciones adelantadas

El tono del presidente cambió cuando la conversación giró hacia la política interna. El dirigente, que lleva décadas ligado al club, habló de algo más profundo que un simple pulso electoral. Habló de una herida que, según él, nunca terminó de cerrarse.

“La crítica no me duele. Lo que me duele es que esta gente quiera influir en Real Madrid; el padre de Riquelme era uno de ellos”, explicó. Desde ahí, el relato se oscureció. Florentino habló abiertamente de una “conspiración mediática” para desestabilizar al club y justificó su decisión de adelantar las elecciones: “Quería cortarlo de raíz. Por eso decidí convocar elecciones”.

Recordó, casi como un aviso histórico, aquella etapa que califica de “siniestra” en la vida del club. Denunció que se introdujo en las asambleas a personas que, según su versión, ni siquiera eran madridistas. “Se colaban”, resumió. Ese fue, dijo, el motivo de su regreso en 2009. Ahora, en su relato, son “los hijos” de aquella generación quienes vuelven a la carga. “Estoy furioso”, admitió sin rodeos.

No es habitual escuchar a Florentino con ese grado de vehemencia. Menos aún en público. Pero el contexto lo explica casi todo: una campaña que amenaza con dividir al entorno, una presión creciente desde los medios y un proyecto deportivo que se juega su próxima gran metamorfosis en cuestión de semanas.

Haaland como bandera de campaña

La figura de Haaland se ha convertido en algo más que un nombre propio. Es un símbolo. Riquelme lo ha usado como estandarte de su candidatura, como promesa de un nuevo ciclo galáctico. Florentino, en cambio, ha querido arrancar esa bandera de raíz.

“Es un farol”, repitió, apoyándose en las negativas del entorno del jugador y de su club actual. No hubo concesiones ni medias sonrisas. Para el presidente, la promesa de Riquelme no es solo irreal; es un intento de manipular al socio con un sueño que, insiste, no tiene base.

En paralelo, Florentino se reivindicó como guardián de una institución que, según él, permanece cohesionada pese al ruido exterior. “Estamos unidos”, remarcó, reivindicando la idea de un Real Madrid compacto frente a lo que considera intentos de fractura.

Mientras el debate se encona y las elecciones se acercan, una certeza se impone sobre el resto: el club prepara un movimiento que puede redibujar el mapa del mercado. Un fichaje de 150 millones, un martes señalado en rojo y una campaña presidencial al límite. La próxima gran batalla de Real Madrid ya no se juega solo en el césped. Se juega en los despachos, en los platós… y en la mente de cada socio que espera saber quién será ese “gran jugador” que romperá todos los registros del club.