Gales inicia la Nations League con dudas sobre Harry Wilson
El regreso de Gales a la League A de la Nations League empieza torcido. Harry Wilson, una de las grandes referencias ofensivas del equipo, es seria duda para el arranque del torneo tras sufrir una lesión muscular en el cuádriceps.
El atacante de Leeds United había sido incluido por Craig Bellamy en la lista para medirse a Portugal, Dinamarca y Noruega entre septiembre y octubre. Era una pieza central del plan. Ahora, ese plan tambalea.
El propio técnico de Leeds, Daniel Farke, encendió las alarmas al confirmar que el jugador de 29 años se perderá el partido de Premier League del domingo ante Crystal Palace por ese problema muscular.
“Harry Wilson está fuera de este partido, una lesión en el cuádriceps; comentó algunos problemas después del último encuentro y también durante esta semana de entrenamientos”, explicó Farke sobre el internacional de 69 partidos y 17 goles con su selección.
“Probablemente también se perderá los partidos de Gales, así que definitivamente no son buenas noticias para él y tampoco para el equipo galés”.
Para Bellamy, el golpe es doble. No solo pierde a un futbolista en plena forma con la selección durante los últimos 12 meses; también ve cómo se le vacía el núcleo duro del vestuario.
Una lista que se desangra
La enfermería de Gales no deja de llenarse. Joe Rodon, compañero de Wilson en Elland Road y uno de los pilares defensivos, ya estaba descartado. A él se suman los zagueros de Cardiff City, Dylan Lawlor y Ronan Kpakio, también fuera de combate.
El problema no se queda atrás. Dos atacantes de Cardiff, Isaak Davies y Rubin Colwill, tampoco están disponibles por lesión. Lo mismo ocurre con Nathan Broadhead, delantero de Wrexham. Demasiadas bajas en las dos áreas para un equipo que regresa a la élite de la Nations League con la obligación de competir desde el primer minuto.
Con ese panorama, cada ausencia pesa el doble. Y la de Wilson, por jerarquía y producción, pesa más que ninguna.
Un calendario implacable
El contexto no ayuda. Gales, hoy en el puesto 38 del ránking mundial —su peor clasificación desde agosto de 2014— afronta un calendario feroz en una ventana internacional ampliada a cuatro partidos.
El 24 de septiembre abre fuego a domicilio ante Portugal, un examen inmediato en uno de los escenarios más complicados del continente. Entre dos duelos contra Dinamarca, la selección de Bellamy recibirá en casa a Noruega, cuartofinalista del último Mundial, para después viajar a Copenhague y enfrentarse a una Dinamarca situada en el puesto 21 del ránking.
Noruega visitará Cardiff el 1 de octubre. Tres días más tarde, el 4 de octubre, será el turno del choque de vuelta en casa frente a Dinamarca, que cerrará una serie de encuentros de máxima exigencia.
Sin Rodon, sin varias piezas de Cardiff y Wrexham, y con Wilson prácticamente descartado por su propio entrenador de club, el reto de Bellamy se dispara: ¿podrá Gales sostenerse en la League A sin uno de sus grandes líderes ofensivos justo cuando el nivel vuelve a subir?
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