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Giovanni Malagò asume la presidencia de la FIGC: misión reconstruir Italia

Giovanni Malagò, nuevo presidente de la FIGC con casi un 69% de los votos, entra en Coverciano con una misión tan simple de explicar como difícil de ejecutar: reconstruir Italia.

No hay margen para los titubeos. La Azzurra arrastra cicatrices recientes y una identidad por recomponer. Malagò lo sabe y ha puesto el listón alto desde el primer día: recuperar la confianza del país futbolero y sentar las bases de un ciclo ganador, no de un simple parche.

En ese tablero aparece de inmediato un nombre que pesa como pocos en el imaginario italiano: Paolo Maldini. Según coinciden Gazzetta y Corriere della Sera, el nuevo presidente ya se ha movido y ha contactado con el ex capitán del Milan para sondear su posible llegada como director técnico de la selección.

La idea es clara: combinar una presidencia con vocación reformista con una figura que encarne autoridad, credibilidad internacional y una visión moderna del juego. Maldini, leyenda sobre el césped y directivo respetado en los despachos tras su etapa en el Milan, encaja a la perfección en ese perfil.

La elección del seleccionador y del director técnico será el primer gran examen de Malagò. De esas dos sillas dependerá buena parte del futuro inmediato de la Nazionale: el modelo de juego, la gestión de los jóvenes, el peso de los veteranos, la relación con los clubes. Todo.

El nombre de Maldini ya ha encendido el debate en Italia. No hace falta presentación: capitán eterno del Milan, símbolo de elegancia defensiva, figura de referencia para varias generaciones. Pero también ejecutivo que supo guiar a los rossoneri de vuelta a la élite, con decisiones valientes en el mercado y una apuesta firme por proyectos a medio plazo.

La federación busca precisamente eso: liderazgo fuerte, ideas claras y un rostro capaz de devolver orgullo y seriedad al proyecto. El mensaje político y deportivo sería potente: la Italia que viene quiere apoyarse en sus grandes símbolos, pero mirando hacia adelante.

El nuevo ciclo de la Nazionale, con Giovanni Malagò al mando y la opción Maldini sobre la mesa, se juega ya en los despachos. La pregunta es evidente: ¿está Italia a punto de entregar su reconstrucción a una de sus figuras más emblemáticas o buscará otro camino para reinventarse?