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Haaland lidera remontada histórica de Noruega ante Brasil

Erling Haaland no perdona. Cuando el partido ardía y Brasil acariciaba el pase, el delantero noruego apareció dos veces, con la frialdad de un veterano y la contundencia de un goleador imparable, para darle la vuelta al marcador y colocar a Noruega en los cuartos de final del Mundial con un 2-1 que retumba en East Rutherford, New Jersey.

Durante más de una hora, Brasil manejó el guion con la autoridad de siempre. Control de balón, posesiones largas, esa sensación de que el gol llegaría por pura insistencia. Noruega resistía, cerrada atrás, esperando una oportunidad, casi aferrada a la idea de que, si el partido llegaba vivo al tramo final, su estrella tendría su momento.

Ese momento llegó en el minuto 79. Un desajuste en la zaga brasileña, un espacio mínimo y, para Haaland, eso basta. Desmarque al límite, control seco, definición sin contemplaciones. Uno a uno. El estadio se quedó en silencio unos segundos, como si necesitara procesar lo que acababa de pasar: Brasil, de repente, ya no estaba clasificándose con comodidad.

El gol cambió todo. Noruega se estiró, creyó. Brasil, herida en su orgullo, se lanzó hacia adelante, dejando metros a la espalda. El partido se rompió, se hizo de ida y vuelta, perfecto para un delantero que vive de correr hacia el arco rival.

Y en el minuto 90, el desenlace. Otra vez Haaland. Otra vez el castigo a la mínima concesión. Llegada al área, lectura perfecta del espacio y un remate que selló la remontada y su doblete. Noruega, que parecía destinada a sufrir hasta el último segundo para forzar una prórroga, se encontró de golpe con un billete directo a los cuartos de final. Brasil, con la eliminación más dolorosa.

Con esos dos tantos, Haaland alcanza los siete goles en el torneo y se sube a lo más alto de la tabla de artilleros, igualando a Lionel Messi y Kylian Mbappé. Tres nombres, tres estilos, un mismo escenario: la lucha por la Bota de Oro en el mayor escaparate posible.

Mientras en East Rutherford aún se digería el golpe, la atención del día se desplazaba a Ciudad de México. Más tarde, en un Estadio Azteca imponente, México, coanfitrión del Mundial, recibía a Inglaterra con una estadística que pesa como una losa para cualquier rival: El Tri nunca ha perdido un partido de Copa del Mundo en ese coloso.

La noche en New Jersey dejó una certeza: con Haaland desatado y Noruega creciendo en confianza, cada minuto que queda de este Mundial promete ser una prueba de fuego para cualquiera que se cruce en su camino.

Haaland lidera remontada histórica de Noruega ante Brasil