Manchester United sufre histórica derrota en Old Trafford
Hace tanto que no pasaba algo así en Old Trafford que el nombre que aparece en el retrovisor es el de Sir Alex Ferguson… como técnico de St Mirren. Desde aquel 4 de septiembre de 1976, cuando Tottenham remontó un 0-2 con gol decisivo de John Pratt, Manchester United no perdía en casa una eliminatoria tras ponerse dos goles arriba. Hasta que llegó Brighton en la Carabao Cup.
Casi medio siglo de distancia, varias dinastías de Ferguson en Aberdeen y en el propio United, y una noche de tercera ronda que se clava como otra cicatriz en un club que ya venía herido.
Protestas, abucheos y desbandada
El ambiente ya venía envenenado desde el fin de semana. Antes y después de la derrota liguera ante un Manchester City con diez hombres, los aficionados protestaron dentro y fuera del estadio. El miércoles, la paciencia se resquebrajó.
Al pitido final, mientras los jugadores iniciaban su vuelta de “agradecimiento”, la mayoría de la grada ya buscaba la salida. De los que se quedaron, muchos abuchearon, igual que habían hecho 21 minutos antes, cuando el equipo se vio por detrás en el marcador.
Cerca del túnel, junto a la zona más ruidosa del estadio, el mensaje fue directo para Michael Carrick y su plantilla: “¿Qué ha sido eso?”. La versión real, cargada de insultos, fue bastante menos amable.
En medio de ese clima, un nombre flotaba en silencio: JJ Gabriel, 15 años. Prometido para un posible debut soñado que, con el partido roto y Bruno Fernandes entrando en el tramo final, muy probablemente habría sido cancelado de todos modos. Nada de lo que vio el adolescente le invitará a pensar que se equivocó al dar la espalda al club.
Carrick, sin red y sin excusas
“Por supuesto que podemos darle la vuelta, tenemos muy buenos jugadores”, defendió Carrick. “Se siente mal porque no hemos tenido una gran semana o dos, o tres semanas”.
Los números son tozudos. Esta temporada, el United de Carrick solo ha ganado dos veces: en casa ante el recién ascendido Ipswich, remontando, y frente al campeón de Azerbaiyán, Sabah FK, en la Champions League. Ya son tres derrotas, más que las que encajó en los 17 partidos tras sustituir a Ruben Amorim en enero.
Carrick conoce de sobra el peso de una mala racha en Manchester United. Y aun así, se mantiene firme: “No me siento bajo presión. De cualquier manera, eso no me molesta ni un poco. Entiendo lo que pasa fuera y cómo funciona el mundo, pero no me preocupa. Lo que me preocupa es ganar partidos, tener una buena sensación en el club y en el grupo, saber que avanzamos en una buena dirección”.
El problema es que nada transmite esa sensación. La noche ante Brighton dejó muy pocos consuelos.
Lacey ilumina… y se apaga entre los pitos
El único destello claro tuvo nombre propio: Shea Lacey. Primer partido como titular con el primer equipo y gol a los ocho minutos, definido con calma, casi con descaro. Se convirtió en el primer adolescente que marca en su estreno como titular con el United desde Marcus Rashford en febrero de 2016.
Pero alrededor de él, el experimento se vino abajo. Carrick introdujo ocho cambios y la zaga se descompuso. Diogo Dalot fue uno de los tres que repitieron. Su rendimiento se ha desplomado. En la izquierda, Noussair Mazraoui volvió a recordar que es un parche, no una solución, y reabrió el debate sobre la decisión de no fichar un lateral zurdo antes del cierre del mercado.
En el centro de la defensa, Leny Yoro y Ayden Heaven ofrecieron exactamente lo que son: talento en bruto, sin la experiencia necesaria para una noche tensa. El centro del campo quedó desbordado. Brighton corrió, combinó y mandó.
Arriba, Marcus Rashford volvió a quedarse en el “casi”. Amenazó, atacó espacios, pero ni gol ni asistencia. Su mejor ocasión, un esprint en ruptura que acabó con disparo repelido por Jason Steele.
“El partido, cuanto más avanzó, más control tuvimos”, resumió el técnico de Brighton, Fabian Hurzeler. “Creo que merecimos ganar”. Carrick no discutió el diagnóstico.
Lo que más le dolió fue ver cómo el momento de Lacey se diluía entre los abucheos: “Es una pena que el momento de Shea, un momento tan grande para él, para su familia, sus amigos y toda la academia; que un chico de la cantera entre y tenga un momento así, se pierda un poco, por desgracia. Para él no se perderá cuando todo se calme, pero ahora mismo se siente como si hubiera pasado hace mucho tiempo”.
JJ Gabriel y la delgada línea de la exposición
El entrenador también tuvo que referirse a la situación de JJ Gabriel, el joven de 15 años que ha decidido alejarse del club.
“Es un chico joven, tiene 15 años, y para mí, sin duda, y desde el punto de vista del club, al cuidar de nuestros jugadores más jóvenes, su bienestar, su salud mental, su exposición… tenemos que ser muy conscientes de eso en esta situación”, explicó Carrick.
Palabras medidas, pero el mensaje de fondo es claro: la presión que envuelve ahora mismo a Manchester United no es terreno sencillo para adolescentes, por muy talentosos que sean.
Un club que se siente peor de lo que marca el resultado
Al final, todo vuelve al mismo punto: los resultados. “Estar aquí te endurece con el tiempo”, admitió Carrick. “Depende de cómo lo gestiones. Tienes que hacerlo de una forma que puedas soportarlo y sacar lo mejor de ti. Como sea que lo hagas, con tu motivación y la confianza profunda de saber que podemos ganar partidos”.
“Nos hemos quedado fuera de la copa esta noche, y la sensación en el club se siente más grande que eso. Soy lo bastante honesto como para decir que así se percibe. Pero no tiene por qué ser así. Si volvemos a ganar partidos, puede ir en otra dirección”.
Esa otra dirección pasa, de inmediato, por Craven Cottage. El domingo, visita a Fulham y último partido antes del parón internacional. El margen de error es mínimo. Para la salud general del club, el United necesita ganar.
Redknapp avisa: “Están a años luz”
Desde el plató de Sky Sports, Jamie Redknapp no suavizó el análisis. “Ahora mismo, están a años luz”, sentenció el excentrocampista de Inglaterra. “No importa lo bueno que sea el entrenador, si no tienes a los jugadores adecuados se vuelve muy difícil”.
“Hay una razón por la que los otros entrenadores han sufrido. Tarde o temprano la presión siempre va a llegar. Este fin de semana se convierte en un partido enorme. No necesita otro mal resultado, porque de repente te vas al parón y todo el mundo habla de ti. Los ganadores esta noche son los jugadores que no jugaron”.
Old Trafford, que un día fue sinónimo de fortaleza inexpugnable, se ha convertido en un espejo incómodo. La pregunta ya no es qué fue Manchester United, sino cuánto tiempo puede seguir viviendo de lo que fue.
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