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Mohamed Salah y su historia en el Mundial 2026

Mohamed Salah se derrumbó cuando sonó el pitido final. No por dolor, sino por algo mucho más raro en el fútbol de élite: la certeza de haber cambiado la historia de un país en 90 minutos y una tanda de penaltis. Egipto está en los octavos de final del Mundial 2026 por primera vez, y su capitán no pudo contener las lágrimas.

“Es historia. Les dije a los chicos que este era el partido de sus vidas y que teníamos que disfrutar cada momento. Estoy muy feliz de haber hecho historia con este equipo”, confesó un Salah visiblemente emocionado a pie de campo, todavía con el eco de los cánticos egipcios retumbando en Dallas Stadium.

Un Panenka para desafiar al miedo

El momento que quedará grabado en todas las repeticiones no fue solo el penalti decisivo. Fue cómo lo lanzó. En plena tanda ante Australia, con la presión de décadas a la espalda y un país entero conteniendo la respiración, Salah eligió el camino más arriesgado: un Panenka.

Egipto acabó imponiéndose 4-2 desde los once metros tras el 1-1 en el tiempo reglamentario, pero el gesto del capitán fue mucho más que una simple ejecución técnica. Fue una declaración de carácter.

“Si alguien iba a hacerlo, tenía que ser yo. Tengo más experiencia que los demás y quería darles confianza. Lo decidí en el último segundo. Tenía que hacerlo”, explicó después, ya en frío, aunque la mirada seguía delatando la adrenalina del momento.

Ese toque sutil, casi desafiante, no solo batió al portero australiano. También rompió, simbólicamente, el techo de cristal que siempre había frenado a Egipto en los grandes escenarios. El líder dio un paso al frente. El resto del equipo lo siguió.

De la tanda a un duelo legendario

La clasificación abrió una puerta que el fútbol llevaba años soñando: Salah contra Messi en unos cruces mundialistas. En la zona mixta, cuando le preguntaron a qué leyenda de las que disputan probablemente su último Mundial le gustaría enfrentarse, la respuesta quedó flotando en el ambiente. El sorteo hizo el resto.

Ahora, la ruta de Egipto se cruza con la de Argentina. El martes 7 de julio, en Atlanta Stadium, el capitán egipcio se medirá a la selección de Lionel Messi en uno de los duelos más esperados de la fase eliminatoria.

Será algo más que un partido de octavos. De un lado, un país que acaba de romper su propio límite histórico. Del otro, una potencia acostumbrada a vivir con la obligación de ganar siempre. Salah llega con la emoción todavía a flor de piel, Messi con el peso de otro posible “último baile” mundialista.

Egipto ya hizo historia. La pregunta es si se conformará con haberla escrito… o si está dispuesto a seguir reescribiéndola ante uno de los gigantes del fútbol.