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Musiala se desmaya pero Bayern gana al Leipzig en el Telekom Cup

El Bayern Munich ganó 3-1 a RB Leipzig en el Allianz Arena, pero el marcador quedó en segundo plano cuando Jamal Musiala se desplomó sobre el césped en los minutos finales del partido de pretemporada.

El atacante, de 23 años, acababa de marcar el tercer gol de los bávaros cuando, ya en la recta final, empezó a tambalearse y a mostrarse visiblemente desorientado. Había entrado como suplente en la segunda parte y parecía terminar el encuentro con buenas sensaciones… hasta que su cuerpo dijo basta.

La escena heló el ambiente en Múnich. Musiala perdió estabilidad y comenzó a caer, pero ahí apareció la rápida reacción del recién llegado Ismael Saibari. El fichaje procedente del PSV Eindhoven se lanzó para sujetar a su compañero y evitó que impactara con violencia contra el suelo. Un gesto instintivo, decisivo, que cambió el tono del susto.

Durante unos segundos, el Allianz Arena contuvo la respiración. El personal médico entró de inmediato y rodeó al internacional alemán, mientras jugadores y banquillos miraban con evidente preocupación. La tensión se aflojó ligeramente cuando uno de los miembros del equipo médico levantó el pulgar hacia el banquillo del Bayern, señal clara de que la situación estaba bajo control.

Musiala logró ponerse en pie y abandonó el terreno de juego caminando por su propio pie, aunque acompañado de varios integrantes del cuerpo técnico. Fue sustituido por Bara Sapoko Ndiaye, mientras la grada le dedicaba un aplauso de alivio más que de celebración.

Saibari, debut de impacto

El nombre de Saibari se había ganado ya un espacio en la crónica antes del susto. En su primer partido con la camiseta del Bayern tras su llegada veraniega desde PSV Eindhoven, el internacional marroquí, reforzado por su reciente actuación en el Mundial de Norteamérica, había firmado la asistencia en el gol de Musiala.

Primero, participación decisiva en el 3-1. Después, la intervención más importante de la noche: evitar una caída que podía haber tenido consecuencias mucho más graves. Un debut que mezcla fútbol y reflejos, y que lo presenta al vestuario bávaro de la forma más contundente posible.

Parte médico tranquilizador para Musiala

Al término del encuentro, el director deportivo del Bayern, Max Eberl, se encargó de rebajar la alarma en la zona mixta. Su mensaje fue directo y buscó calmar a todos los que habían seguido las imágenes con preocupación: «Lo más importante, ¡él está bien!».

Sin entrar en más detalles, la frase de Eberl marcó el tono en el club: alivio generalizado y foco puesto ahora en la recuperación completa del jugador, que se marchó consciente y caminando, un dato clave en una noche que pudo haber sido mucho peor.

Laimer, primer aviso de la noche

El episodio de Musiala no fue el único sobresalto físico para el equipo de Vincent Kompany. Antes, el lateral Konrad Laimer había encendido las primeras alarmas. Apenas aguantó diez minutos sobre el césped antes de tener que pedir el cambio por un fuerte dolor en el pie.

Eberl explicó así la situación del austriaco: «Konny recibió un golpe relativamente pronto y su pie se hinchó bastante rápido. Por eso fue sustituido por precaución. Ya no podía correr; tuvo que ser ayudado. Eso se veía. No estaba corriendo nada fluido. Cuánto tiempo le llevará, hoy realmente no lo puedo decir».

Un mensaje mucho más prudente que el de Musiala y un problema añadido para Kompany en plena fase de ajustes.

Calor extremo y cuenta atrás para el primer título

El contexto tampoco ayudó. Alemania atraviesa una ola de calor que ha convertido cada partido de pretemporada en un examen físico de alto riesgo. La caída de Musiala, en medio de un encuentro intenso y con altas temperaturas, se convierte en un recordatorio crudo de lo que supone exigir al máximo al cuerpo en condiciones extremas.

Mientras el Bayern intenta dejar atrás el susto y recuperar efectivos, el calendario no se detiene. El próximo sábado llega el primer gran examen oficial: la Supercopa de Alemania ante Borussia Dortmund, un clásico que rara vez concede margen para la especulación.

Kompany quiere llegar a esa cita con un parte médico limpio, sin sobresaltos de última hora. El triunfo ante RB Leipzig deja buenas señales futbolísticas, pero también una pregunta incómoda: ¿qué precio físico está dispuesto a pagar este Bayern en pleno verano por llegar lanzado al primer título de la temporada?