Rooney aconseja a Carrick: decisiones duras son necesarias
El 2-0 ante Hull City no solo dejó a Manchester United sin puntos. Encendió las alarmas. Y dio pie a que Wayne Rooney, en The Overlap, lanzara un mensaje directo a Michael Carrick: es hora de tomar decisiones duras.
United manejó el balón, sí. Un 71% de posesión. Pero casi nada de filo. Mucho toque, poca amenaza. Y Rooney fue al grano: el problema no es solo la pizarra.
“Creo que los jugadores tienen que asumir responsabilidad en el campo, porque cuando juegas contra un Hull City o Ipswich, el próximo partido, puedes plantearlo como quieras y muchas veces son decisiones”, apuntó. Para él, lo que eligen los futbolistas en plena acción acaba dictando el marcador.
Rooney pide cambios de peso
Rooney no se quedó en conceptos generales. Señaló nombres y propuso una mini-revolución para el duelo del domingo ante Ipswich en Old Trafford.
El exdelantero fue claro con Luke Shaw y Santos: cree que deben salir del once. Su apuesta pasa por mover a Patrick Dorgu a la defensa y cambiar el perfil del equipo por la izquierda.
“Cambiaría a Luke Shaw y pondría a Dorgu de lateral izquierdo, sería un poco más agresivo. No creo que podamos confiar en que él (Shaw) juegue todos los partidos, así que cuando juegas contra un recién ascendido en casa, pondría a Dorgu de lateral izquierdo”, explicó Rooney.
El ajuste no se queda en la línea de atrás. En el centro del campo, también pide un retoque. Preguntado por la posibilidad de modificar el doble pivote, Rooney fue igual de contundente: “Mainoo probablemente, sí. Metería a Mainoo por Santos”.
El mensaje es inequívoco: más piernas frescas, más agresividad, menos dependencia de nombres establecidos.
Carrick, presión y bajas
Carrick, mientras tanto, debe encontrar una fórmula ganadora sin uno de los grandes fichajes del verano. Carlos Baleba, llegado por 70 millones, está fuera de combate por una lesión de ligamentos en el tobillo. Un golpe serio para un plan que ya estaba bajo escrutinio.
El técnico no escondió su enfado por lo ocurrido en Hull. Aunque ante las cámaras mantuvo el tono sereno, por dentro ardía.
“El resultado es el resultado. Nos han ganado, estamos dolidos y no es una sensación agradable. Eso no significa que vaya a cambiar toda la dirección de hacia dónde vamos como equipo o como club”, admitió Carrick.
La derrota no le hace renunciar a su idea, pero sí le obliga a reaccionar. Y rápido.
Ipswich, primera prueba de carácter
El calendario no da tregua. Ipswich llega el domingo a Old Trafford y el margen de error se estrecha. United necesita una victoria convincente, no solo tres puntos. Juego, goles y señales claras de que el proyecto no se tambalea a la primera sacudida.
Carrick tiene ahora una decisión incómoda entre manos: hacer caso a Rooney y sentar a piezas importantes o mantener la jerarquía y confiar en una respuesta desde dentro del vestuario.
El ambiente pide cambios. La clasificación exige resultados. Y el próximo once inicial dirá mucho de qué tipo de entrenador quiere ser Michael Carrick en este Manchester United.






