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El Sánchez-Pizjuán y el dominio del Barça en La Liga

El Ramón Sánchez-Pizjuán suele sonreírle al Barça. El conjunto azulgrana solo ha perdido en una de sus últimas diez visitas ligueras a Sevilla. El dato pesa. Y llega justo cuando el equipo de Hansi Flick parece jugar su propia liga.

El contexto es claro: cuarto clasificado contra líder. Sevilla, en casa, sueña con ser el primero en rascarle un punto al Barça en esta La Liga 2026/27. La realidad, de momento, va por otro lado.

Sevilla, buen arranque con una duda importante

El equipo de Luis García Plaza se ha ganado el derecho a mirar hacia arriba. Cuatro victorias en seis jornadas, incluido un 3-1 de mérito en San Mamés ante el Athletic en agosto. El miércoles, triunfo por 0-1 en el campo de un Deportivo con diez hombres. Tras un 13º puesto el curso pasado y dos entrenadores por el banquillo, verse en plazas europeas a estas alturas es algo más que un soplo de aire fresco.

Pero el único borrón de esta Liga avisa de los límites actuales del proyecto: 1-3 en casa ante el Atlético de Madrid. Cuando el nivel sube hacia la élite, el equipo sigue sufriendo. Y ante este Barça, eso suele pagarse caro.

Para complicar el panorama, Rubén Vargas y Arouna Sangante son baja por lesión. Dos ausencias que recortan fondo de armario en un partido que exige piernas, concentración y una noche casi perfecta atrás.

El once probable de Sevilla apunta a: Vlachodimos; Juan Iglesias, Castrín, Kike Salas, Suazo; Agoumé, Fofana; Kochorashvili, Sierra; Stassin y Correia.

Un Barça desatado y sin ‘9’… que no lo echa de menos

Barcelona vuela. Pleno de victorias en Liga, seis de seis, con 28 goles a favor. Una máquina ofensiva que no entiende de pausa ni de especular con el resultado. En su estreno en la nueva fase de liga de la Champions, 5-1 a Feyenoord para reforzar la sensación de que el equipo de Flick pisa el acelerador desde el primer minuto.

Lo llamativo es cómo lo hace: sin un delantero centro puro. Raphinha actúa como falso nueve y el experimento se ha convertido en un arma letal. El brasileño firmó un hat-trick en el 7-2 ante Racing Santander y se ha adueñado del carril central con movilidad, pegada y lectura del espacio.

No todo es perfecto: Frenkie de Jong y Roony Bardghji seguirán fuera por lesión este fin de semana. Pero el sistema de Flick se sostiene sobre una estructura coral, con mucha llegada desde segunda línea y bandas muy profundas.

El once probable azulgrana: Joan García; Eric García, Cubarsí, Gerard Martín, Espart; Rodri, Fermín López, Pedri; Lamine Yamal, Raphinha y Gordon.

Un Sevilla que suele marcar… y un Barça que casi siempre encaja

El pronóstico apunta a un Sevilla capaz de hacer daño… pero no lo suficiente como para tumbar al líder. Los datos empujan en esa dirección.

Ambos equipos han marcado en los últimos cinco enfrentamientos directos. Sevilla ha visto puerta en cinco de sus seis partidos oficiales de esta temporada. En este mismo escenario, en octubre de 2025, el conjunto hispalense firmó un 4-1 histórico ante el Barça. Y no hace tanto, en San Mamés, celebró tres goles frente al Athletic.

El problema está detrás. Sevilla ha recibido seis tantos en seis jornadas y ya encajó tres en casa ante el Atlético. Y delante tendrá al equipo más voraz del campeonato: 28 goles en seis partidos de Liga, con marcadores que parecen de otro tiempo.

Flick, además, no está para contemporizar. Su Barça ha recibido goles en tres de sus últimos cuatro encuentros. Hasta Levante le hizo dos el pasado fin de semana. La portería a cero ha dejado de ser prioridad; el intercambio de golpes, no.

Con ese guion, el escenario más lógico es un Barcelona ganador con ambos equipos marcando. El resultado que mejor encaja con la tendencia actual: Sevilla 1-3 Barcelona. En clave goleadores, Stassin como referencia local, y un Barça apoyado en el desequilibrio de Lamine Yamal y la pegada de Raphinha, incluso con el brasileño repitiendo doblete.

Partidos locos, goles asegurados

Los números del Barça en esta Liga 2026/27 son casi un manifiesto ofensivo. En cinco de sus seis encuentros ligueros se han visto cuatro o más goles. Sus marcadores: 5, 2, 7, 5, 6 y 9 tantos totales. Solo el 2-0 ante el Athletic se quedó corto respecto a esa línea.

Sevilla, por su parte, también vive abierto: nueve goles a favor y seis en contra en seis jornadas. Dos de sus partidos ya han superado los tres tantos. Con un rival como este Barça, el intercambio parece inevitable.

Todo apunta a un duelo de ida y vuelta, con un Sevilla obligado a no hundirse demasiado atrás y un Barcelona que no sabe bajar el ritmo. Cuatro goles o más no suenan a exageración; suenan a continuidad de lo que ambos vienen ofreciendo.

El golpe temprano del Barça, una amenaza real

Hay otro patrón que se repite con insistencia: los arranques de partido del Barça. En sus tres salidas ligueras, el conjunto de Flick ha marcado al menos dos goles antes del descanso. 5-0 en Elche, 5-0 en Mestalla ante Valencia y 4-2 en el campo de Levante, siempre con la sensación de que el choque quedaba encarrilado antes del entretiempo.

En Europa, el guion no cambió: Raphinha abrió el marcador ante Feyenoord a los tres minutos. En Liga, Lamine Yamal tardó seis en adelantar al Barça en Mestalla. El mensaje es claro: este equipo no espera, ataca desde el primer silbato.

Gordon y Lamine Yamal tienen la misión de estirar al máximo las defensas rivales, abrir pasillos y generar espacios interiores para Raphinha y las llegadas de segunda línea. Para Sevilla, eso significa una cosa: defender muy cerca de su área desde el inicio, con el riesgo de vivir los primeros 45 minutos al borde del colapso.

Si el Barça mantiene esa tendencia, dos goles antes del descanso no son una utopía. Son una amenaza muy real.

Un Sánchez-Pizjuán encendido ante el gigante del momento

Sevilla sabe que se mide al equipo más en forma de la Liga. Sabe también que ya fue capaz de golear a este escudo no hace tanto en este mismo estadio. El ambiente será eléctrico, la grada empujará desde el primer segundo.

La pregunta es si ese impulso emocional bastará para frenar a un Barça que ha convertido cada partido en un espectáculo de goles y superioridad ofensiva. Porque si el plan de Flick vuelve a encajar desde el inicio, el Sánchez-Pizjuán puede ser, otra vez, un campo feliz para los azulgrana.