Tottenham en crisis: De Zerbi bajo presión tras derrota ante Aston Villa
Tottenham entra en el parón de selecciones mirando hacia abajo, no hacia arriba. La derrota por 3-2 ante Aston Villa en Londres prolonga una racha inquietante: todavía no conoce la victoria en la Premier League esta temporada. Caídas ante Villa, Brentford y Newcastle United, empates frente a Nottingham Forest y Everton… y una realidad fría: el equipo seguirá en zona de descenso durante varias semanas.
Para un club que ha terminado 17º en las dos últimas campañas y que ha invertido más de 300 millones de libras para alejarse del abismo, el golpe es doble. El gasto no se traduce en puntos. Y la figura de Roberto De Zerbi se coloca en el centro del huracán.
Un buen inicio… y el mismo guion de siempre
Lo más preocupante para Tottenham no es solo el resultado, sino la repetición del mismo patrón. Ante Aston Villa, el equipo firmó una primera media hora convincente. Intensidad, presión alta, ritmo alto con balón. Llegadas, disparos, el portero rival obligado a intervenir.
Danny Murphy, excentrocampista de los ‘Spurs’, lo resumió en la BBC: vio un Tottenham que controló el tempo, que generó ocasiones —“no grandes ocasiones”, matizó— pero sí lo suficiente para exigir un par de buenas paradas. El problema llegó después. Otra vez.
El conjunto londinense permitió que Aston Villa creciera. Le cedió metros, confianza, balón. Y lo pagó justo antes del descanso. En el cuarto minuto del añadido de la primera parte, Johan Manzambi silenció el estadio con el 0-1. Gol psicológico, de los que cambian un vestuario.
Para colmo, Tottenham ya estaba con diez hombres por la lesión de Van de Ven. Murphy lo calificó como “un gran golpe” que convirtió la segunda parte en una cuesta casi imposible.
Villa golpea, Spurs reaccionan tarde
Tras el descanso, Aston Villa olió sangre. Con el marcador y el contexto a favor, el equipo de Birmingham castigó cada desajuste. Nicolas Jackson y Emi Buendía ampliaron la ventaja hasta un 0-3 que sonó a humillación para la grada local.
Solo entonces llegó la reacción de Tottenham. Tarde, pero llegó. Conor Gallagher y Jan Paul van Hecke recortaron distancias y maquillaron el marcador con dos goles en el tramo final. Empuje, orgullo, algo de rabia. Insuficiente.
Murphy rescató un matiz positivo: no vio a un equipo hundido anímicamente. Destacó la capacidad de recuperar el balón arriba y varios aspectos “para gustar”. Pero su conclusión fue tajante: si no marcas cuando dominas, la Premier te castiga. Y a Tottenham le está castigando cada fin de semana.
De Zerbi, bajo el microscopio
La presión ya no se limita al césped. Kevin Nolan, excentrocampista de la Premier, fue más allá en la BBC 5 Live al analizar la situación del técnico italiano. Su diagnóstico fue directo: está “realmente preocupado” por Tottenham y por el rumbo de De Zerbi.
Nolan recordó el historial del entrenador: estancias cortas, choques con propietarios, salidas tensas. Y deslizó una duda incómoda: quizá el propio De Zerbi ya se pregunte si le compensa seguir en este contexto.
Lo que más inquieta a Nolan es el cambio de tono. A final de la pasada temporada, veía a un técnico “jovial y muy positivo” en sus entrevistas, convencido de su plan. Ahora percibe todo lo contrario: mensajes apagados, un discurso sombrío, ruedas de prensa que no transmiten energía. Y, sobre todo, críticas públicas a jugadores y miembros del cuerpo técnico.
Para Nolan, ese camino “no va a ningún sitio que no sea el equivocado”. Un aviso claro: si continúa señalando hacia dentro, su etapa en el club solo puede terminar mal.
McKenna en la grada y el runrún del banquillo
En medio de este clima, cualquier gesto se interpreta como una pista de futuro. La presencia de Kieran McKenna, exentrenador de Ipswich Town y actualmente sin equipo, en el Tottenham–Everton desató rumores inmediatos sobre un posible relevo en el banquillo.
McKenna fue visto en la grada junto a su esposa. Nada más. Pero en un club agitado, ese simple detalle bastó para encender las especulaciones.
Stefan Borson, exasesor financiero del Manchester City, aportó otro ángulo al debate en declaraciones a Football Insider. Recordó que, en la Premier League, cambiar de entrenador puede costar en torno a 10 millones de libras. Una decisión cara, aunque más barata si el elegido está sin trabajo, como es el caso de McKenna.
Borson calificó de “interesante” y “un poco raro” ver al técnico norirlandés en el estadio precisamente esa noche. Subrayó lo extraño que resulta que, en un sábado por la noche, decidiera llevar a su esposa a ver un Tottenham–Everton. Demasiado evidente, demasiado oportuno. Aunque dejó abierta otra lectura: quizá simplemente estuviera analizando al Everton.
Parón, dudas y una pregunta incómoda
El parón internacional llega como respiro… o como trampa. Tottenham tendrá semanas para trabajar, pero también para escuchar ruido. El equipo seguirá en la zona de descenso, los números de De Zerbi no acompañan y el discurso del técnico se oscurece.
La inversión millonaria no ha cambiado el paisaje. El patrón de los partidos se repite. Las voces críticas, desde fuera, se hacen más nítidas. Y en la grada ya se habla de nombres alternativos.
La cuestión, a estas alturas, ya no es solo si Tottenham puede salir del pozo. Es otra, más directa: ¿será De Zerbi quien consiga hacerlo?
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