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Tottenham se va al parón sin victorias tras derrota contra Aston Villa

Tottenham se marcha al parón internacional con un zumbido incómodo en los oídos: los cánticos visitantes de “you’re getting sacked in the morning” y un 3-2 en contra ante Aston Villa que pudo ser más duro de lo que indica el marcador. El equipo de Roberto De Zerbi sigue sin ganar en la Premier League y sólo maquilló el resultado en el descuento, cuando el daño ya era irreparable.

El contraste fue brutal. El Tottenham Hotspur Stadium arrancó con energía, con el equipo local lanzado y Zion Suzuki obligado a intervenir cuatro veces en los primeros 20 minutos. Parecía el arranque soñado para un conjunto que no había marcado en las primeras cuatro jornadas de liga. Pero ese ímpetu se evaporó en cuanto Villa olió sangre.

Un golpe en el rostro… y otro en el marcador

El primer giro de guion llegó justo antes del descanso. Micky Van de Ven, capitán local, se llevó un duro golpe en la cara al despejar una acción a balón parado. Tuvo que abandonar el campo para ser atendido. Con el Tottenham descolocado y en inferioridad numérica, Aston Villa olió la oportunidad.

En el 45+3, el castigo. Ataque por la izquierda, defensa desajustada y Johan Manzambi, sin contemplaciones, firmó su primer gol con la camiseta de Villa. 0-1, silbidos aislados y un estadio que pasó de la excitación a la incredulidad en cuestión de segundos.

El tanto resumía el momento del equipo de De Zerbi: frágil, vulnerable en los instantes clave y sin colmillo en el área rival pese a un verano de fuerte inversión.

El gol que no fue y el desplome

Tras el descanso, Tottenham intentó recomponerse. El reloj marcaba la hora de juego cuando pareció que, por fin, se rompía la sequía. Sandro Tonali filtró un pase para Andy Robertson, centro al área y Mohammed Kudus empujó el balón a la red. Estallido de alivio en la grada… durante unos segundos.

La revisión del VAR congeló la celebración. Offside de Robertson en la acción previa. Gol anulado. Vuelta a la casilla de salida. El estadio se hundió en un murmullo pesado. Y Villa aprovechó el bajón emocional con una frialdad quirúrgica.

En el 67, Nicolas Jackson encaró a Van de Ven, ganó el duelo y cruzó un disparo seco al rincón. 0-2. El Tottenham, descompuesto, perdió la poca solidez que le quedaba. Lo que vino después fue una lección de pegada visitante.

Emi Buendia, a once minutos del final, levantó la vista a 25 metros de la portería y soltó un derechazo precioso, imparable, que se coló para el 0-3. Golazo y estampida: muchos aficionados locales se levantaron y se fueron antes de ver cómo su equipo marcaba por primera vez en la temporada.

Sarcasmo, reacción tardía y un dato demoledor

Con el partido sentenciado, llegó la reacción que nadie ya esperaba. En el 86, Conor Gallagher aprovechó un balón suelto en el área pequeña y empujó el 1-3. El tanto fue recibido con una mezcla de aplausos irónicos y resignación: el Tottenham por fin veía puerta, pero demasiado tarde.

En el 90+6, Jan Paul van Hecke cabeceó para el 3-2 tras un centro al área. Apenas hubo tiempo para soñar con la remontada. Saque de centro y pitido final. El marcador maquillaba la herida, no la curaba.

El contexto es duro: Tottenham se marcha al parón en zona de descenso y sólo ha ganado cinco de sus últimos 36 partidos en el Tottenham Hotspur Stadium. Una estadística que pesa como una losa sobre un proyecto que se vendió como un nuevo comienzo tras los cambios del verano.

De Zerbi, frustrado y en silencio

Roberto De Zerbi no escondió su estado de ánimo. “Estoy muy decepcionado, muy triste, muy frustrado por la actuación porque no podemos perder este partido de esta manera, absolutamente”, confesó. El técnico fue claro con lo que más le dolió: “No podemos conceder el segundo gol, no podemos perder el equilibrio sólo porque en la primera parte vamos perdiendo y al inicio de la segunda también”.

El italiano explicó que ni siquiera había hablado con la plantilla tras el choque. “Quizá es mejor. No hablé con los jugadores hoy porque no quería decir nada”, admitió. El mensaje, no obstante, está claro para los que se quedan trabajando durante el parón: “Los jugadores que van con la selección tienen que jugar, tienen que trabajar, y los otros como Gallagher, Solanke, Tosin, Senesi, Savio seguro que tenemos que trabajar más porque la condición física no me gustó en este partido”.

De Zerbi también desveló que había pedido calma a sus hombres de ataque: “Hablé con los cuatro atacantes para que usaran la cabeza con calma, que jugaran tranquilos, que jugaran, que disfrutaran, que no tomaran riesgos. Cuando concedimos el segundo gol fue increíble”.

Emery se agarra a Suzuki y Jackson

En el otro banquillo, Unai Emery se marchó con algo más que tres puntos. El entrenador de Aston Villa destacó el rendimiento de Zion Suzuki y Nicolas Jackson, dos de las piezas llamadas a sostener la nueva etapa del equipo.

“Están aquí para eso. Su compromiso con nosotros, desafiándose a sí mismos para lograr lo que hicimos antes y reemplazar a jugadores importantes, es fantástico”, valoró. Para Emery, el triunfo en Londres marcó un paso adelante colectivo: “Hoy dimos un paso claro hacia adelante mejorando eso. Zion está manteniendo el nivel que mostró antes y Jackson mejoró claramente respecto a los partidos anteriores. Este es el camino y el ejemplo de cómo jugó”.

Villa, que también había arrancado la temporada con dudas tras su propia reconstrucción veraniega, encuentra oxígeno y su primera victoria del curso. Tottenham, en cambio, se asoma al parón con tres semanas de espera, muchas preguntas y una certeza incómoda: la paciencia en el norte de Londres no es infinita.