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Arsenal arranca la defensa del título con victoria ante Coventry

Arsenal arrancó la defensa de su corona de la Premier League sin temblores ni dramas. Un 3-0 rotundo ante el recién ascendido Coventry City en el Emirates Stadium, partido resuelto mucho antes del pitido final y con la sensación de que, si hubiera hecho falta, los de Mikel Arteta tenían margen para apretar todavía más.

Kai Havertz abrió el marcador a los 15 minutos, Bukayo Saka amplió la ventaja antes del descanso y Martin Ødegaard cerró la cuenta nada más volver de vestuarios, a los cuatro minutos de la segunda parte. Trámite cumplido. Aviso serio al resto.

La distancia entre el campeón y el ganador de la pasada EFL Championship, que ascendió con 11 puntos de ventaja, fue abismal. Una primera lección, quizá algo cruel, para Frank Lampard sobre la crudeza de la élite: mantener a Coventry en la categoría va a exigir mucho más que el impulso de un gran año en segunda.

El Emirates, liberado

El gol de Havertz no solo abrió el marcador. Apagó cualquier duda. Desde ese momento, el resultado dejó de estar en discusión.

El Emirates, escenario de tantos finales agónicos la temporada pasada, vivió una noche muy distinta. Donde antes había tensión, ahora hay alivio y confianza. Ganar el primer título de liga en 22 años ha cambiado el aire: el optimismo previo al partido se mantuvo, e incluso creció, durante los 90 minutos.

Es verdad: el nivel del rival fue limitado. Pero el dato habla por sí solo: Arsenal suma ya 46 partidos consecutivos en casa sin perder ante equipos recién ascendidos. Y este 3-0 no fue una estadística más, sino una actuación de autoridad que refuerza su condición de gran favorito al título.

Los retos de verdad llegarán pronto. Aston Villa, dentro de una semana y un lunes, será una prueba mucho más seria. Pero para empezar la temporada, nada mejor que un paseo como este para un campeón que quiere seguir exactamente donde lo dejó.

Refuerzos de lujo… y banquillo de campeón

La noche también sirvió para presentar más músculo. Ezri Konsa saltó al césped antes del partido para ser presentado a la afición tras cerrar su fichaje desde Aston Villa por 55 millones de libras. Otro central de nivel para una plantilla que ya impresiona por profundidad.

El banquillo lo confirmó: Eberechi Eze, Noni Madueke, Mikel Merino, Martín Zubimendi y Piero Hincapié tuvieron minutos. Viktor Gyökeres, directamente, ni se movió: ni un solo minuto. El mensaje es claro: el campeón no se conforma y ha construido un grupo donde nadie tiene el puesto asegurado. Hoy por hoy, son el equipo a batir.

Havertz se adueña del ‘9’

Hace un año, la narrativa era otra. Gyökeres llegaba para mejorar lo que ofrecía Havertz en la punta. Con el paso de los meses, y con las dudas creciendo alrededor del sueco, el alemán fue recuperando terreno hasta imponerse.

Hoy, con ambos en plena forma tras el Mundial, la jerarquía se mantiene: Havertz titular, Gyökeres al banquillo. Y el alemán responde.

A los 15 minutos, controló y definió con calma, con una frialdad que resume bien su mejor versión. Lleva ya cuatro partidos oficiales seguidos marcando: Burnley y Paris Saint-Germain la temporada pasada, Manchester City y Coventry en esta. Es la primera vez que lo consigue desde que llegó al fútbol inglés.

Mientras tanto, el sueco observa. Fue suplente sin participación y afronta una pelea muy seria para tener minutos de verdad esta temporada. Y eso antes de que se mueva el mercado.

Arsenal mantiene su interés en Julián Álvarez, de Atlético de Madrid, y desde España se ha llegado a sugerir que Gyökeres podría entrar en una posible operación. El problema: el club de LaLiga no está precisamente dispuesto a dejarle salir, y un acuerdo se antoja complicado.

Pero la realidad es tozuda: hace un año, Gyökeres era el ‘9’ llamado a transformar el ataque del campeón. Doce meses después, el dueño del puesto es Havertz.

Zubimendi, cada vez más lejos del foco

La noche fue redonda para Arsenal, pero dejó un sabor mucho más amargo para Martín Zubimendi.

El centrocampista español, fichado desde Real Sociedad por 55,8 millones de libras hace solo un año, empezó el partido en el banquillo pese a la ausencia por lesión de Bruno Guimarães. Con Guimarães fuera, muchos esperaban ver a Zubimendi en el once. Arteta eligió otra ruta.

El técnico volvió a apostar por Myles Lewis-Skelly en el medio junto a Declan Rice y Ødegaard, tal y como ya hizo en el tramo decisivo de la pasada temporada, tanto en Premier como en Champions. El joven, que ha actuado muchas veces como lateral izquierdo, se consolida ahora también por dentro.

Zubimendi entró en la segunda parte, sustituyendo a Rice a mitad del segundo tiempo. Arteta había asegurado el viernes que no quiere desprenderse del mediocentro en esta ventana. Pero la realidad competitiva es dura: Guimarães está por delante, y Lewis-Skelly también le ha adelantado.

Para el entrenador, tener a Zubimendi como seguro de fondo tiene todo el sentido. Para el jugador, si esto se convierte en rutina, el panorama cambia. Su futuro ya no parece tan claro.

Tzolis enciende la banda izquierda

Durante el verano, el nombre de Arsenal se ha vinculado a extremos de primerísimo nivel para la izquierda: Vinícius Júnior, Bradley Barcola. Con ese ruido de fondo, el fichaje de Christos Tzolis desde Club Brugge por 34 millones de libras pudo sonar a poco para algunos aficionados.

Sobre el césped, el griego se está encargando de cambiar percepciones.

Tras un buen estreno ante Manchester City, Tzolis firmó un debut en casa muy convincente. Intenso, agresivo en la presión, siempre encarando. Recuperó el balón arriba en la jugada que terminó en el 1-0 de Havertz. Más tarde, puso el centro que el portero Carl Rushworth despejó mal, dejando el balón muerto para que Saka hiciera el segundo.

El contexto también le favorece. Arsenal permitió la salida de Leandro Trossard a Besiktas, y Gabriel Martinelli ni siquiera entró en la convocatoria mientras el club sigue rastreando el mercado en busca de más pólvora ofensiva. Mientras tanto, Tzolis está aprovechando cada minuto.

Coventry, un estreno que asusta

Para Coventry, la única buena noticia es que el examen más duro de la temporada ya ha pasado. La mala: lo que viene tampoco será sencillo.

Nadie esperaba una hazaña en el Emirates. Pero la imagen fue la de un equipo todavía muy lejos del nivel que exige la Premier League. Nada que ver con el bloque que arrasó la EFL Championship con 95 puntos.

El club se ha gastado cerca de 140 millones de libras este verano para reforzar la plantilla. Sobre el césped, no se notó. Pérdidas, errores en salida, falta de colmillo. Si uno se queda solo con este partido, la conclusión es demoledora: haría falta otro desembolso similar solo para aspirar a mantenerse a flote.

La única nota positiva fue Ellis Simms, que al menos ofreció una batalla física seria a Gabriel Magalhães y dejó la sensación de poder adaptarse al salto de categoría. Más allá de él, poco consuelo.

La próxima jornada, Coventry recibe a Hull, también recién ascendido, en un duelo que ya huele a final por la permanencia en pleno mes de agosto. Es una oportunidad temprana para sumar puntos y calmar nervios.

Pero si lo visto en el Emirates se repite, la temporada de Lampard y los suyos puede hacerse eterna. Y mientras tanto, en el norte de Londres, el campeón ya ha dejado claro que no piensa soltar la corona sin pelea.