India sufre su tercera derrota consecutiva ante Tajikistan
La gira de India por este parón FIFA se está convirtiendo en una cuesta arriba sin fin. Tras caer ante Jamaica y Zimbabwe en la Unity Cup de Londres, el equipo de Khalid Jamil volvió a tropezar, esta vez con un 3-1 frente a Tajikistan en Tursunzoda, en el primero de los dos amistosos programados rumbo a 2026.
Un inicio valiente, un castigo inmediato
India, número 137 del ranking FIFA, quiso mandar desde el pitido inicial ante un rival mejor posicionado en la clasificación, el Tajikistan de Igor Angelovski, 103 del mundo. La idea era clara: presionar alto, atacar, no refugiarse. La realidad fue otra.
El conjunto local respondió con una presión asfixiante. Cada salida india desde atrás chocaba con camisetas rivales, cada control se convertía en un duelo. El riesgo se pagó pronto.
Al minuto 9, Louis Nickson cometió una falta dentro del área que no dejó dudas al árbitro. Penalti. Sheriddin Boboev tomó la responsabilidad, miró a Gurpreet Singh Sandhu y no perdonó. 1-0 y el partido se inclinaba temprano hacia el lado de los anfitriones.
Para Tajikistan era el primer encuentro bajo el mando de Angelovski, sucesor de Goran Stevanovic, pero nada en su juego delataba etapa de transición. Dominio de la posesión, criterio con la pelota y una sensación constante de control.
La ocasión que cambió el guion
India no se rindió. A pesar de las dificultades para superar la primera línea de presión, encontró aire por las bandas. Sin Ryan Williams, ausente por lesión, el peso ofensivo recayó sobre Lallianzuala Chhangte y Vikram Pratam Singh. Mucho esfuerzo, muchas carreras. Poca precisión.
La gran oportunidad llegó en el minuto 41. Akash Mishra se inventó un centro perfecto desde la izquierda, medido, con intención. El balón encontró a Chhangte en el corazón del área. Era la jugada soñada para igualar antes del descanso. Pero su cabezazo salió demasiado centrado, directo a las manos del guardameta.
Esa acción resumió la noche india: cuando por fin lograba romper la telaraña local, fallaba en el último toque.
El 1-0 se mantuvo hasta el entretiempo, con Tajikistan cómodo y India aferrada a la esperanza de una reacción.
Tajikistan acelera y sentencia
Tras el descanso, el partido dejó de admitir dudas. El conjunto de Angelovski subió una marcha y India ya no encontró respuestas.
Al minuto 62, llegó el golpe que partió el duelo en dos. Un balón parado, una defensa estática y un cabezazo demoledor de Mekhrubon Karimov desde una falta lateral. 2-0. La zaga india, superada en el salto y en la lectura de la jugada.
El impacto aún no se había digerido cuando, seis minutos después, Ehsoni Panshanbe firmó el tercero desde jugada abierta. Una combinación rápida, una defensa descolocada y un remate que prácticamente cerraba el encuentro con media hora por delante.
La sensación era clara: Tajikistan olía la fragilidad rival y no perdonaba. India, en cambio, se desordenaba con cada ataque fallido, se partía en dos, y el medio campo dejaba de existir.
Un destello final entre sombras
Con el marcador 3-0 y el ritmo ya más bajo, el partido parecía destinado a morir sin sobresaltos. Sin embargo, India encontró un pequeño consuelo en el tramo final.
En el minuto 89, Farukh Choudhary se plantó frente a un tiro libre directo. Golpeo bajo, preciso, ajustado al palo izquierdo del portero. 3-1. Un tanto bien ejecutado, demasiado tardío para cambiar el relato, pero suficiente para maquillar el resultado y rescatar algo de orgullo.
El marcador no se movió más. Tajikistan firmó su cuarta victoria en seis enfrentamientos directos ante India, confirmando una superioridad que ya no es casualidad, sino tendencia.
Un segundo asalto y muchas preguntas
Para India, la derrota en Tursunzoda supone la tercera consecutiva en esta ventana de partidos. El equipo viajó directamente desde Londres y arrastra cansancio, pero el problema va más allá de las piernas: falta colmillo en las áreas, sobran errores en momentos clave.
El próximo martes, en el Hisor Central Stadium, ambos volverán a verse las caras en el segundo amistoso. Para Tajikistan, será la oportunidad de consolidar el nuevo proyecto de Angelovski. Para India, algo más que un simple ensayo: un examen de carácter.
La cuestión es clara: ¿aprenderá India de este golpe o permitirá que la racha se convierta en costumbre? El siguiente capítulo llega demasiado pronto como para esconderse.
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