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Everton inicia la temporada con victoria ante Crystal Palace

Everton se sacude los fantasmas y estrena casa y temporada con autoridad. En una tarde que empezó con susto y terminó en ovación, el equipo de David Moyes derrotó a Crystal Palace en el Hill Dickinson Stadium y firmó su primera victoria en un debut liguero en cinco años.

Un inicio con temblores

El partido arrancó con aviso serio para los locales. Sin Ismaila Sarr, máximo goleador de Palace la pasada campaña y ausente de la convocatoria mientras se mantiene el ruido en torno a un posible traspaso a Galatasaray, el conjunto de Pierre Sage tardó menos de cuatro minutos en tener la primera clarísima.

Un mal despeje de James Tarkowski dejó la pelota muerta en el área. Eddie Nketiah reaccionó más rápido que nadie, la bajó y habilitó a Jean-Philippe Mateta. El francés, solo, la mandó por encima del larguero. Primera vida extra para Everton.

El golpe despertó al equipo de Moyes. Ocho minutos después, Kiernan Dewsbury-Hall filtró un pase perfecto hacia Merlin Rohl, improvisado lateral. El alemán levantó la cabeza y encontró a Iliman Ndiaye, cuyo disparo se topó con Dean Henderson. Aviso respondido.

El poste perdona, Everton no

El estreno de Sage en la Premier League se convirtió pronto en un ejercicio de resistencia emocional. Nketiah y Mateta se turnaron para maldecir la madera: primero uno, luego el otro, ambos estampando sus remates en el poste ante un Jordan Pickford que ya empezaba a ser decisivo.

Cuando parecía que el descanso llegaría sin goles, Everton apretó el gatillo. A tres minutos del intermedio, Dewsbury-Hall cazó un balón en la frontal y lo colocó con precisión quirúrgica en la esquina lejana. Disparo seco, ajustado, imposible para Henderson. 1-0 y el Hill Dickinson Stadium, por fin, rugiendo como hogar.

Ese tanto cambió el aire del partido. Palace, que había coqueteado con el gol, se marchó al vestuario por detrás. Everton, que había sufrido, se fue con la sensación de haber encontrado a su brújula en el centro del campo.

Golpe tras el descanso

La segunda parte apenas necesitó ocho minutos para confirmar la superioridad local. Ndiaye recibió abierto, encaró y dibujó un centro envenenado al corazón del área. Thierno Barry atacó el espacio y conectó un cabezazo imparable desde muy cerca. 2-0. El partido se inclinaba definitivamente hacia el lado azul.

Crystal Palace se descompuso. No solo en el marcador. A mitad de la segunda parte, Chadi Riad abandonó el césped en camilla tras una aparente grave lesión de rodilla. Un mazazo más para un equipo que ya caminaba cuesta arriba desde antes de empezar, sin Sarr y con un técnico recién aterrizado en la liga más exigente.

Everton, todavía sin un lateral derecho natural en plantilla, sostuvo el resultado con oficio. Pickford firmó un par de paradas de mucho nivel para frustrar a Nketiah y Mateta, que siguieron peleando contra el destino… y contra el poste.

Hill Dickinson empieza a sentirse como casa

Han pasado casi doce meses desde la mudanza, pero por primera vez Everton dio la sensación de sentirse realmente dueño de su nuevo estadio. En la víspera del estreno, Moyes había comparado la primera temporada en Hill Dickinson Stadium —solo seis victorias en 19 partidos de liga— con una habitación recién empapelada en una casa nueva: bonita, pero aún sin vida.

Ante Palace, esa metáfora empezó a quedarse vieja. El equipo compitió, sufrió y golpeó en los momentos clave. Dewsbury-Hall lideró con balón, Pickford sostuvo cuando tocó apretar los dientes y Barry puso el broche goleador. Después de una racha de ocho partidos de Premier sin ganar, incluyendo el tramo final de la pasada campaña, el 2-0 sonó a liberación.

Al sonar el pitido final, el ambiente en Merseyside era distinto. Optimismo, sí. Pero también una sensación de base sólida, de que con uno o dos refuerzos antes del cierre del mercado este Everton puede mirar hacia arriba sin complejos.

Un baño de realidad para Sage y Palace

Al otro lado, el contraste era evidente. Pierre Sage abandonó el césped con gesto abatido. Su debut en la Premier fue una lección acelerada sobre lo que significa esta liga: centímetros, postes, ausencias y decisiones que cambian partidos.

En un día distinto, con Sarr disponible, con uno de esos disparos en el poste entrando en lugar de salir, quizá el vestuario visitante habría sido una fiesta. Pero no lo fue. Entre la madera, la falta de pegada y la lesión de Riad, Palace se marchó con la sensación de haber pagado un peaje alto.

El contexto tampoco ayuda. El club viene de doce meses de ensueño, con tres títulos en el bolsillo, incluida una FA Cup y una Conference League impulsada por los 21 goles de Sarr. La salida de Oliver Glasner ya apuntaba a un periodo de transición. La marcha de Maxence Lacroix y la posible venta de su gran estrella solo refuerzan esa idea.

La pregunta es clara: ¿podrá este Crystal Palace, sin varias de las piezas que le llevaron a tocar techo en 2025 y 2026, volver a mirar a los ojos a esa versión ganadora? Everton ya ha dado su primera respuesta a la nueva temporada. Ahora le toca a los de Sage demostrar que este tropiezo fue solo el inicio de otra reconstrucción, no el final de una era.

Everton inicia la temporada con victoria ante Crystal Palace